Errores al cocinar con aceite de oliva: lo que tu sartén no se atreve a decirte
No todos los aceites valen, palabra de Squizz. Y sí, ese ‘chorrazo random’ puede arruinar tu plato.
Lo usamos a diario, lo echamos sin mirar y más de una vez lo dejamos recalentarse como si el tiempo no corriera en la cocina. ¿Qué es? ¡Bingo! El aceite de oliva. Y aunque lo amas -o lo amamos (sobre todo si es virgen extra y viene en biberón como el de Squizz)-, hay algunos errores al cocinar que cometemos más a menudo de lo que pensamos. Hoy te los enumeramos sin filtros, para que tu sartén no tenga que hacerlo.
¿Aceite de oliva? Sí, pero que sea bueno (y bien usado)
Empezamos por lo básico: no todos los aceites son iguales y no todos valen para todo. Si estás cocinando con un aceite refinado, barato y de procedencia no identificada, es muy probable que tu comida esté perdiendo sabor y calidad desde el primer minuto.
El aceite de oliva virgen extra de Squizz, el ejemplo nos pilla cerca, además de tener el sello de Jaén (cuna del AOVE), conserva todos los aromas, antioxidantes y beneficios que hacen de él un aceite saludable que debes tener en tu cocina. Y su formato tipo biberón no es solo ‘cool’: te permite controlar mejor la cantidad, por si eres de pasarte y luego lamentarte.
Pero claro, incluso con un buen aceite, si lo usas mal… rompe la magia. Cosechamos para ti los 5 errores al cocinar más comunes que tu cuerpo y tu sartén no te perdonan:
1. Reutilizar el aceite mil veces
¿Eres de los que guardan el aceite de freír croquetas para la próxima? Error. Cuando recalientas varias veces el mismo aceite, se generan compuestos tóxicos que anulan los beneficios del AOVE. El mejor aceite para freír es el virgen extra, sí, pero cuando está limpio y a temperatura controlada.
2. Calentarlo de más hasta que echa humo
¿Sabías que te estás cargando las propiedades del aceite cuando tu sartén empieza a hacer señales de humo? El AOVE aguanta bien el calor, pero tiene sus límites. Usa fuego medio-alto, no lo abandones y, cuando veas que empieza a burbujear, actúa. Sigue la recomendación si lo tuyo es comer sano.
3. Echar el aceite cuando la sartén ya está ardiendo
¡Ojo que no es lo mismo calentar el aceite con la sartén que verterlo sobre una sartén a 200 grados! La segunda opción oxida el aceite al instante. Harás bien si añades el AOVE desde el principio y dejas que se caliente de manera progresiva. Ganas en sabor y te quitas de sustos.
4. Abusar de los fritos porque son aceites saludables. Bueno...
Ya lo hemos dicho: el aceite de oliva virgen extra es el mejor aceite para freír, sí, pero no es excusa para tener barra libre de empanados, croquetas y patatas fritas. Si quieres cuidar lo que comes, equilibra. Alternas frituras con platos al horno, en crudo, al vapor… El AOVE es un potenciador del sabor y un aporte saludable, no el pasaporte para no escuchar al sentido común.
5. No conservarlo bien
Mima tu botella de aceite de oliva, más si se llama Squizz. Si la dejas cerca del fuego, expuesta a la luz o siempre abierta estás perdiendo calidad sin darte cuenta. El formato biberón de Squizz además de práctico, ayuda a conservar mejor el producto al minimizar la exposición al aire y la oxidación. Punto extra para tu despensa.
Cocinar bien no es complicado, pero tiene sus reglas. Empieza por apostar por un aceite de calidad sin complicaciones. Elige Squizz.



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